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sábado, 19 de junio de 2010

EXPO CÓSMICA. El dedo mocho. Señor, señor ¿se siente bien?

Yohanan Díaz Vargas, yohanandiaz@yahoo.com.mx

Al bajar del taxi en las instalaciones de Volaris en Santa Fe, Distrito Federal, para documentarme y viajar a Tijuana, Baja California y participar con tres conferencias sobre el tema OVNI en EXPO CÓSMICA me corte un dedo con la maleta, mejor dicho, me rebane literalmente el 10% de la yema del dedo indice, por lo que comenzó a sangrar, no le dí importancia y pensé que era algo simple. Llego al mostrador, no me había dado cuenta que venía escurriéndome la sangre y de pronto volteó al suelo y me percate que era el culpable de esa sangre en el suelo de color blanco. Chales, no daba crédito, la persona del mostrador me pregunta "señor, se siente bien" y me indico en donde estaba el baño, para que me limpiara. Me dio mi ticket del camioncito que me transportaría del DF a Toluca.

Estando en el baño la sangre no paraba, me reviso el dedo y fue cuando me di cuenta que me faltaba un pedazo, chales, me llama la atención que uno de los seguridad y una de las empleadas de esta empresa se dieron cuenta de la sangre, pero disimularon y callaron. En ese momento entró una persona que daba informes de tarjetas de crédito se me acerca y me dice "se ve muy fea esa sangre en el suelo. No hay que tirar sangre, joven", le enseñe mi dedito mocho, el tipo se quedo de una sola pieza en eso entró el de limpieza que "barbaridad, parece que plomeraron a alguien", y se me queda viendo, le muestro el dedito y mejor se volteo a trapear las gotas de sangre.

Al momento de preguntar por un doctor, enfermero o algo que se le pareciera , me dicen "yo le ayudo", pero solo me dio un botiquín mal puesto y que incluso no encontraba. Estoy de acuerdo en que quizá las condiciones de esta oficina no son para atender a alguien que se ponga mal, sin embargo, que no tengan un botiquín bien surtido, no lo puedo creer. Con mi dedo cubierto con papel higiénico lleno de sangre y doliéndome, me deja esta persona y me doy cuenta que no podía  abrir esa caja de metal, jajajajaj, en ese momento me dije "no puedo abrirla" jaajajaja me dio mucha risa ya que otro tipo frente a mi me pregunta: "le ayudo", por dentro pensé "si no lo abro no es porque no quiera, si no porque no puedo".

Me puse alcohol con un pedazo de algodón, me dolió hasta el alma, les juro que si, hasta ese momento comprendí cuando escuchaba a alguien que decía esto. La gente se me quedaba viendo como diciendo "este qué". Me subí al transporte de Volaris y me di cuenta que esta muy bonito, muy limpio pero no tenían un botiquín decente y el de limpieza atrás de mí por si goteaba más sangre. 

Llegue al Aeropuerto Internacional de Toluca y lo primero que me dijeron fue "se siente bien, esta herido?" No, les conteste, solo que me corte con mi maleta, "vaya al modulo de información y ahí le dicen en dónde esta la enfermería para que lo ayuden", inmediatamente fui ya que deseaba que me pusieran más alcohol, hasta enborrachar al dedo para que no siguiera doliendo. Estando en información: "Hola, buenas tardes. La enfermería, en dónde está?" Había dos personas, una a la otra se voltean a ver y me dicen con una sonrisa en el rostro "no hay, aquí no hay eso". Chales en ese momento me sentí "marciano", pense que les estaba pidiendo mucho. Me doy la vuelta, me dirijo a la entrada de la sala N y abordar el avión en puerta 13. Cuando escucho "señor, señor, se siente bien", me tocan el brazo, volteó: "señor se siente bien·, dentro de mi dije "me veré muy mal, o qué onda". Sólo me corte, le dije, usted me puede decir si hay alguién que me pueda poner alcohol y una gaza". Mire eso no hay aquí,  nuevamente afloró ese sentimiento marcianezco, "quien le puede ayudar son los federales", jajaja me sentí como en la revolución, pero me dice la mujer en voz baja "no se los recomiendo por que le comenzarán a hacer muchas preguntas y quién sabe si alcance a subirse al avión". Lo único que le dije fue "usted tiene mucha razón", me quede pensando, chales para que me dice entonces, pero al tomar mi computadora y dar la vuelta para sentarme, nuevamente me toca el brazo, "señor, pero si se siente bien". Ya qué le decía...

 Me subi al avión, pensando en mi dedo si era necesario amputarlo o no, cuando me percato de que delante de mi caminaba una mujer súper guapa, woow, el dolor del dedo se me quito, más bien se me olvido por unos minutos. Pero fue más fuerte el dolor que provocó que regresara a la realidad y es el momento en que escribo estas líneas en el avión de nombre "Sebastián" y viendo por la ventanilla las nubes blancas y el ala del avión que se mueve pa` arriba, pa` abajo... L

Lo único que quiero es que se quite este dolor.

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